UNA MANO AMIGA AL NECESITADO
“cuando haya en medio de ti menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Dios te ha dado, no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite.” (Deuter. 15:7-8)
El anterior versículo lo vamos a escudriñar para entender lo que Dios espera de nosotros servidores sociales en el trabajo A.B.C. “cuando haya en medio de ti menesteroso”; menesteroso significa, necesitado o carente de una o varias cosas; y principalmente que éste en nuestro medio; “menesteroso de alguno de tus hermanos en alguna de tus ciudades, en la tierra que Dios te ha dado”; no podemos pretender que vamos ayudar a todos, debemos ser inteligentes y saber que solo algunos de los menesterosos serán puestos en nuestro camino por el propio Dios para ayudarlos, y menesterosos de la tierra donde vivimos; “no endurecerás tu corazón, ni cerrarás tu mano contra tu hermano pobre, sino abrirás a él tu mano liberalmente”; un corazón cerrado es una mano cerrada, y para cerrar el corazón basta ser duro, indolente, desentendido, mezquino, e ignorante en saber que se podría caer en esa situación, hoy en día las personas endurecen el corazón a causa de tantos falsos mendigos, porque hasta en eso el diablo es engañador, así es; hay por ahí muchos “mendigando para vivir bien”; pero, también hay aquellos que por diversas situaciones cayeron en esa situación de pobreza, tal vez por el vicio, por el carácter, por una carga diabólica, o por cualquier otra razón, personas o “hermanos de la misma tierra” que necesitan de una mano amiga para levantarse, y una mano amplia, no una mano “tacaña”; “sino abrirás a él tu mano liberalmente, y en efecto le prestarás lo que necesite”; ¡ojo!, ¿cómo se le puede prestar a un necesitado, si él no tiene para pagarlo?, en algún mensaje anterior, comente, que Dios toma esa deuda como propia y ÉL con su inmenso poder lo devolverá multiplicado. “Al Señor presta el que da al pobre; el bien que ha hecho se lo devolverá.” (Proverbios 19:17).
Lo que en realidad un pobre necesita, no es comida, ni abrigo, ni techo, ni medicina, todas esas necesidades que se creen son prioridad en la verdad pasan a un segundo plano, pues, lo que principalmente necesitan es UN DIOS SOLUCIONADOR, y nosotros los del grupo social de A.B.C. tenemos a este Dios Solucionador y su Santo Hijo Jesús como misericordioso; y estamos dispuestos a presentárselo cuando usted amigo lector lo desee.
Claro, que para presentarle a aquellos necesitados al DIOS SOLUCIONADOR debemos llegar con las manos abiertas y llenas. “Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, y calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿DE QUE APROVECHARA?” (Stg. 2:15-16)
Pr. Juan Marín
QUE SU GENEROSIDAD LE PROVOQUE LAS RIQUEZAS PROMETIDAS POR DIOS.